20 sesgos cognitivos que te hacen decidir peor

Encontré una interesante infografía en The Hipper Element, publicada previamente en Business Insider. Trata de como la forma en que percibimos las cosas a menudo nos inducen a falsas creencias y conclusiones equivocadas. Esto es útil, tanto para entender como debe comunicar un determinado diseño, como en el trato con los clientes (y como lidiar con el bagaje de creencias erróneas que a menudo llevan consigo).

Aquí va la infografía, y una traducción (muy libre y con algunos ejemplos propios) de estos sesgos cognitivos:

1.- Sesgo de anclaje: Tendemos a dar mas credibilidad a la primera información que conocemos de un determinado tema. El problema está en cuanto esa información está desactualizada u obsoleta. Esto es habitual en el SEO, donde a veces se piden cosas que ya no funcionan (“Y en la metaetiqueta keywords…”), y también en diseño, donde aún hay quien considera prioritario conceptos como “above the fold” (lo que se ve en pantalla antes de hacer scroll) cuando está ampliamente demostrado que este concepto ha perdido casi toda su importancia: Los usuarios hacen scroll.

sesgo de anclaje

2.- Disponibilidad heurística: Tendemos a dar mayor importancia a la información de la que disponemos (sobre todo si justifica lo que hacemos). ¿Quién no ha escuchado a un fumador que conoce a alguien que vivió 100 años y fumaba 2 paquetes a diario? En definitiva, no dar nada por sentado, y estar abiertos a contrastar y modificar nuestras creencias.

3.- Efecto “opinión de la mayoría”: Mientras más gente adopte una determinada opinión sobre algo, más probable es que acabemos adoptando nosotros esa misma opinión. Esto es un motivo por el que a veces es difícil avanzar en reuniones de grupo: los primeros que opinan a menudo logran que todos acepten sus opiniones. Sin embargo, en las discrepancias es donde a menudo hacemos hallazgos que permiten avanzar.

4.- Sesgo del punto ciego: No saber ver los sesgos cognitivos que nos condicionan es un sesgo en sí mismo. Se nos da mejor ver estas cosas en los demás que en nosotros mismos (“No, no, a mí no me condiciona la publicidad”).

5.- Sesgo de apoyo a la elección: Cuando elegimos algo, tendemos a “quitarnos un peso de encima” por haber tomado la decisión, incluso si no es la mejor. Por eso, lo vemos como algo bueno incluso aunque haya señales de lo contrario (como cuando te compras esos zapatos tan bonitos que no necesitas y que quizá ni llegues a ponerte).

¿Seguro que necesitas estos zapatos?

6.- Patrones ilusorios: Es cuando vemos patrones en cosas que no tienen relación real entre sí, pero que condicionan nuestras decisiones (por ejemplo, si en la ruleta ha salido muchas veces el rojo, cada vez vemos menos probable que salga de nuevo, aunque las posibilidades siempre son las mismas).

7.- Sesgo de confirmación: Solemos prestar mayor atención a las noticias e informaciones que confirman nuestras creencias previas, incluso aunque sean equivocadas, y a “ignorar” las que contradicen. De ahí la expresión “le entra por un oido y le sale por el otro”.

8.- Sesgo de conservadurismo: Cuando aparece una información que contradice algo que creíamos saber, tendemos a hacer caso de la primera información antes que la nueva, porque nos cuesta cambiar nuestro sistema de creencias. Por esto (las evidencias previas indicaban lo contrario) costó tanto que la gente aceptara que la tierra es redonda.

9.- Sesgo de sobreinformación: Tendemos a almacenar más información de la que necesitamos antes de tomar decisiones, incluso cuando estas informaciones no van a aportar nada nuevo a lo que decidamos. La “inacción por sobreinformación” es que nunca creemos estar lo bastante informados para decidir, cuando en realidad estamos utilizando esto como excusa para no tomar ninguna decisión en absoluto. Cuando falta información, la intuición es una gran aliada, si sabemos escucharla.

Tener mucha información a veces no es lo mejor para tomar una decisión

10.- Efecto avestruz: Cuando decidimos ignorar la información que es negativa o nos perjudica. Esto ocurre cuando ignoramos o borramos opiniones negativas en redes sociales, o cuando los inversores miran menos el valor de sus acciones porque saben que el mercado está en un mal momento. “Si es malo, prefiero no saberlo”.

11.- Sesgo de resultados: Es cuando valoramos una decisión como buena o mala en función del resultado que dió sin tener en cuenta otros factores. Si te apostaste hasta la camisa en una partida de póquer y ganaste, verás la decisión como buena, aunque está claro que hacerlo todos los días acabará costándote caro ;)

12.- Exceso de confianza: Algunos de nosotros sobreestimamos la confianza en nuestras habilidades, lo que nos puede hacer correr grandes riesgos en nuestras vidas. Los expertos en algo caen más a menudo en este tipo de excesos. Por ejemplo, los deportistas tienen mejores reflejos y capacidad de reacción que la media, pero casi todas las semanas algún futbolista tiene un accidente con su deportivo.

Exceso de confianza

13.- Efecto placebo: Seguro que hemos oido alguna vez que los síntomas de un enfermo al que se le administra un placebo experimenta la misma mejoría que uno que ha recibido la medicina. Esto no significa que la medicina no sirva, sino que nuestro cerebro también pone de su parte en la recuperación.

14.- Sesgo pro-innovación: Cuando alguien que propone una innovación tiende a sobreestimar la trascendencia y a subestimar las limitaciones. Lo hemos visto en la cantidad de startups que no evalúan correctamente el alcance de sus innovaciones (“¡He inventado el nuevo Twitter!”).

15.- Lo reciente es lo más: Se trata de aceptar las últimas informaciones como las más útiles, y quitar peso a noticias anteriores. Esto nos conduce al pensamiento cortoplacista, es decir, pensar que las cosas serán en el futuro igual que hoy, y nos hace perder capacidad para anticiparnos a cambios en el futuro.

16.- Prominencia: Es la tendencia a centrarnos en los rasgos más reconocibles de una persona o concepto. Por ejemplo, puede que nos aterre volar, a pesar de que estadísticamente es más probable morir en un accidente de coche.

17.- Percepción selectiva: Es cuando nos fijamos en lo que nos interesa, mientras pasamos por alto lo que no nos gusta o interesa tanto. Por ejemplo, los wireframes para una aplicación o sitio web se hacen en blanco y negro y sin imágenes, porque suele resultar más atractivo evaluar el diseño que centrar la atención en los contenidos. Por esto es mejor trabajar estos aspectos sobre esquemas donde no está presente el diseño final.

Percepción selectiva

18.- Estereotipos: Esperar que alguien o algo tenga ciertas cualidades sólo por su apariencia. Es una forma de intuición muy efectiva (por ejemplo, nos ayuda a identificar enemigos o peligros) pero tendemos a utilizarlo en exceso, lo que nos hace cometer errores. ¿quién no ha prejuzgado a alguien por su aspecto para después descubrir que la realidad no se corresponde con nuestro juicio previo?

19.- Sesgo de supervivencia:
Es el error lógico de concentrarse en los supervivientes de un proceso y omitir a aquellos que no sobrevivieron debido a su falta de visibilidad. Esto conduce a creencias excesivamente optimistas porque se ignoran los fracasos. Es decir, pensar que si montas una startup te forras seguro, porque sólo conoces los casos de éxito (y no el otro 90% que fracasa).

20.- Sesgo del riesgo cero: Los sociólogos saben que preferimos las certezas, incluso cuando son contraproducentes. Intentamos eliminar los riesgos para evitar daños, pero en ocasiones el daño puede ser mayor si no tomamos ningún riesgo (las compañías de discos no querían que cambiara nada cuando comenzó la piratería por internet. Las que no se adaptaron, acabaron desapareciendo).

¿Qué te parecen estos sesgos? ¿Pudiste identificar algunos que te hayan influido? ¿Crees que conocerlos te ayudará a evitar estos prejuicios?

Espero tus comentarios en Twitter y Google+ ;)

Via The Hipper Element

20 sesgos cognitivos que te hacen decidir peor

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