Diseño web: ¿Por qué menos es más?

En los últimos años el diseño web tiende al minimalismo, pero aún se comete una gran cantidad de errores que obligan al usuario a lidiar con interfaces complicadas e intrusivas, a veces deliberadamente. Repasamos algunos casos flagrantes y proponemos alguna solución alternativa.

Carga cognitiva

la carga cognitiva, referida al diseño de interfaces, es la cantidad de recursos mentales que tenemos que dedicar para operar con el sistema (Kathryn whitenton, Nielsen & Norman Group). Esto no es fácilmente cuantificable (no podemos decir con precisión que necesitamos X% de capacidad cerebral), pero si puede cuantificarse de formas menos directas: tiempo de resolución de tareas, porcentaje de éxito en completarlas, etc.

detalle de la escultura "el pensador"

Usuario aturdido con el último rediseño de facebook

Mientras mayor sea la carga cognitiva necesaria para entender el sitio web o aplicación, mayores posibilidades de que el usuario se vaya sin poder cumplir sus objetivos. Si hablamos de un negocio, esto puede significar regalar tus clientes potenciales a la competencia. Por esto es tan importante simplificar en los comercios eletrónicos: Puede que prefiera pagar un poco más caro en otra web si la experiencia de comprar en tu sitio me provoca un dolor de cabeza.

Reducir la carga cognitiva es vital cuando se informa al usuario (una explicación más simple y breve es más fácil de digerir) y cuando tiene que interactuar con el sistema (rellenar formularios, por ejemplo). Esto me recuerda una discusión recurrente que suelo tener con un compañero programador. Tiende a crear los formularios incluyendo todos los campos posibles en una sola pantalla, aunque resulte un batiburrillo difícil de digerir. Para él es lo correcto, ya que da la libertad al usuario de elegir en qué orden rellenar, y no tiene que perderse porque cada campo tiene su etiqueta que señala qué dato hay que introducir.

Captura de un formulario online

Un fragmento de un formulario mucho más largo. ¿Demasiados campos?

En este caso, su error se debe a que se basa en sus propias experiencias. Trabaja como programador, lo que significa que está habituado a trabajar con datos en tablas complejas, a localizar errores en largos archivos de código, trabajar con cuadros de mando complicados, etc. Eso hace que para él, rellenar un formulario complejo sea un juego de niños. Tendemos a atribuir a los demás nuestras mismas capacidades, por lo que le resulta difícil comprender que lo que para él es un formulario relativamente sencillo, para otro usuario, sin sus habilidades y conocimiento del sistema, puede resultar extremadamente complejo. Por esto, las personas que desarrollan un sistema nunca son adecuadas para testearlo: sus conocimientos y experiencia no pueden compararse a los de un usuario que se enfrenta a esa interacción por primera vez, por lo que no verán muchos problemas que puede encontrarse el usuario final.

Principio KISS

Foto del grupo de música Kiss

Expertos en experiencia de usuario analizando una interfaz

No, no vamos a hablar de besos, ni tampoco del célebre grupo de hard rock. Se trata de un principio de diseño, un acrónimo que significa “Keep it simple and short”, o más habitualmente, “Keep it simple, stupid”. Este principio establece que cualquier sistema funciona mejor si se mantiene simple, que si se vuelve complejo, y es válido no sólo para el diseño de interfaces, sino para casi cualquier aspecto de la vida. Algo que hago siempre con mis diseños (también con los artículos de este blog, con bastante menos éxito) al revisarlos, es buscar lo que sobra, eliminando todo lo que sea superfluo, especialmente si añade una complicación extra.

¿Significa esto que la estética no tienen razón de ser? No. Pero es una actriz de reparto frente a la funcionalidad, la comunicación, o cualquiera que sea el objetivo del diseño en cuestión. Pocas personas se atreverían a decir que un Iphone es un objeto mal diseñado, o con un diseño pobre. Sin embargo, todos sus elementos tienen razón de ser. En Apple, muchos tomaron como una excentricidad el empeño de Steve Jobs en reducir el número de botones al mínimo, pues parecía que esto restaría funcionalidad al producto final. Huelga decir que se equivocaron.

Simplificar no es un invento de Steve Jobs, ni de Apple, sino algo muy anterior. Ya en la década de 1950, existieron algunas escuelas de diseño industrial en Alemania que aplicaban estos principios. Otl Aicher creó una de las más influyentes, la “Hochschule für Gestaltung“. Para aprender más sobre este diseñador, en muchos sentidos adelantado a su tiempo, te recomiendo su libro “El mundo como proyecto”.

Como simplificar

¿Cómo hacer que tu diseño sea más simple y funcione mejor? No es una pregunta con una respuesta simple, pero puede hacerse. Hay dos disciplinas que pueden ayudarnos aquí: La arquitectura de información (para organizarla de la forma más eficiente y digerible) y el diseño centrado en el usuario (también conocido por sus siglas DCU). Ambas están englobadas dentro del amplio paraguas de la Experiencia de Usuario.

En el próximo artículo de esta serie veremos formas de hacer diseños simples, que cumplan eficazmente los objetivos, y con una estética apropiada al público al que se dirige.

Soy Eduardo Suárez, diseñador front-end y consultor UX. Trabajo creando aplicaciones y entornos web, y realizando consultoría UX y de presencia online. Otros hobbies: música, motos, artes plásticas y ciencia-ficción.